Tras un periodo caracterizado por unas condiciones comerciales más restrictivas y una elevada incertidumbre, la economía mundial se enfrenta a un nuevo shock asociado a la reciente escalada del conflicto en Oriente Medio. Asumiendo un escenario de contención del conflicto, se proyecta que el crecimiento global se desacelere hasta el 3,1% en 2026 y el 3,2% en 2027. Se espera que la inflación aumente ligeramente a corto plazo, pasando del 4,1% en 2025 al 4,4% en 2026, reflejando principalmente las perturbaciones en los mercados de la energía y del comercio. En este contexto, se ha realizado una comparación entre las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) incluidas en las ediciones de octubre de 2025 y abril de 2026 del World Economic Outlook (WEO). La actualización de abril recoge los efectos iniciales de las disrupciones energéticas y comerciales derivadas del conflicto, aunque la elevada incertidumbre respecto a su evolución aconseja prudencia a la hora de interpretar estas previsiones.

En la Unión Europea, la previsión de crecimiento para 2026 fue revada ligeramente a la baja hasta el 1,3% en la nueva edición del World Economic Outlook de abril, frente al 1,41% estimado en la edición de octubre. Por el contrario, la inflación fue revisada al alza en aproximadamente 0,65 puntos porcentuales, hasta el 2,8%, reflejando principalmente el impacto de unos precios de la energía más elevados. Entre las principales economías de la región, Alemania registró una revisión a la baja de su crecimiento previsto para 2026, hasta el 0,8%, mientras que las perspectivas para Francia permanecen sin cambios en el 0,9%. España destaca positivamente, con una revisión al alza de 0,14 puntos porcentuales, situando el crecimiento previsto para 2026 en el 2,1%. Por su parte, Italia registró la revisión más significativa, con un crecimiento previsto del 0,5% en 2026, frente al 0,8% proyectado anteriormente. Se espera que las presiones inflacionistas afecten a todos los países analizados, aunque se mantendrán relativamente contenidas en Francia, con una inflación cercana al 1,8%. En cambio, economías del sur de Europa como Portugal y España registrarán tasas de inflación superiores al 3%. Para Italia y Alemania, el FMI prevé tasas de inflación del 2,6% y 2,7%, respectivamente. De cara a 2027, se proyecta que el crecimiento económico de la Unión Europea aumente ligeramente hasta el 1,4%, mientras que la inflación se reduzca hasta el 2,4%. No obstante, esta cifra continúa siendo marginalmente superior a la prevista en la edición de octubre, reflejando la expectativa del FMI de que el conflicto seguirá afectando negativamente a las perspectivas de crecimiento de la región.
La revisión del FMI para Estados Unidos se concentra principalmente en 2026, mientras que las perspectivas para 2027 —tanto en términos de crecimiento como de inflación— permanecen, en líneas generales, estables respecto a las publicadas en la edición de octubre del World Economic Outlook. La inflación prevista para 2026 fue revisada significativamente al alza, en aproximadamente 0,8 puntos porcentuales, reflejando el aumento de los precios de la energía asociado al conflicto en Oriente Medio. Al mismo tiempo, la previsión de crecimiento del PIB para 2026 fue revisada al alza en 0,2 puntos porcentuales. El FMI destaca un sólido comienzo de año, respaldado por una fuerte inversión a finales de 2025, una demanda interna resiliente y el apoyo de la política fiscal. Para 2027, se espera que el crecimiento económico de Estados Unidos se modere hasta el 2,1%, acompañado de una reducción de la inflación hasta el 2,1% (frente al 3,2% previsto para 2026), señalando un retorno gradual a la estabilidad de precios.
Las perspectivas de crecimiento para Oriente Medio y Asia Central fueron revisadas de forma significativa a la baja para 2026, pasando del 3,83% al 1,9%. Esta revisión refleja el impacto combinado de unos precios de la energía más elevados y de importantes perturbaciones por el lado de la oferta, asociadas al cierre efectivo del Estrecho de Ormuz y a daños o cierres preventivos de infraestructuras energéticas. Las mayores revisiones afectan a los exportadores de materias primas más expuestos —Baréin, Irán, Irak, Kuwait y, especialmente, Catar— debido a las interrupciones en la producción y transporte de petróleo y gas. Las pérdidas estimadas superan los 10 millones de barriles de petróleo al día y aproximadamente 500 millones de metros cúbicos de gas diarios, además de generar efectos indirectos sobre sectores como la aviación, la logística, el comercio y el turismo. Se prevé que Catar entre en una fuerte contracción económica en 2026, reflejando el impacto sobre las exportaciones de gas natural licuado (GNL) y sobre los servicios asociados. Por su parte, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos se verán relativamente menos afectados, aunque también han sido objeto de revisiones a la baja en sus perspectivas de crecimiento. El escenario base del FMI contempla una recuperación en 2027, con un crecimiento regional del 4,6%, a medida que la producción y el transporte de energía vuelvan gradualmente a la normalidad a partir de mediados de 2026. No obstante, los riesgos continúan inclinados a la baja si las hostilidades o las restricciones al transporte energético persisten durante más tiempo del previsto. En cuanto a los principales países de la región, el FMI revisó las perspectivas de Irán hasta una contracción económica del 6,1% en 2026, antes de una recuperación hasta el 3,2% en 2027. Para Arabia Saudí, se espera un crecimiento del 3,1% en 2026, acelerándose posteriormente hasta el 4,5% en 2027.
Se prevé que el crecimiento económico de América Latina y el Caribe se mantenga estable en el 2,3% en 2026, antes de acelerarse hasta el 2,7% en 2027. Los efectos del conflicto en Oriente Medio sobre la región son heterogéneos, siendo las economías de menor dimensión las que podrían verse más afectadas por sus consecuencias negativas. En Brasil, se espera que el crecimiento se modere hasta el 1,9% en 2026, cifra que permanece sin cambios respecto a las previsiones de octubre, antes de aumentar ligeramente hasta el 2,0% en 2027. Durante 2026, el conflicto con Irán podría generar un impacto positivo moderado sobre el crecimiento brasileño, estimado en torno al 0,3%, debido a la posición de Brasil como exportador de energía. Sin embargo, para 2027 se prevé que una demanda global más débil, mayores costes de producción —incluidos los fertilizantes— y unas condiciones financieras más restrictivas afecten negativamente a la actividad económica, reduciendo el crecimiento en aproximadamente 0,24%. Según el FMI, las sólidas reservas internacionales de Brasil, su robusta liquidez pública y la flexibilidad cambiaria deberían contribuir a mitigar estos efectos. Por su parte, México atraviesa una recuperación moderada tras un periodo de estanflación, durante el cual el crecimiento económico se desaceleró hasta el 0,6%. Esta evolución refleja el impacto de una política monetaria y fiscal restrictiva, así como de las tensiones comerciales.
Las perspectivas económicas de Chile han sido revisadas al alza, a pesar de que el país es importador neto de energía y mantiene una fuerte dependencia de los combustibles fósiles. Esta mejora se explica por unas condiciones externas más favorables y por unas perspectivas más positivas para los precios del cobre, impulsadas por restricciones de oferta y un aumento de la demanda mundial. En Colombia, se espera que los mayores precios de la energía proporcionen un ligero impulso al crecimiento en 2026, aunque este efecto se verá compensado en gran medida por el aumento de los costes asociados a los subsidios a los combustibles. El país registra una importante revisión al alza de la inflación. El FMI ha elevado sus previsiones hasta el 5,9% en 2026 y el 5,2% en 2027, frente al 3,47% y 3,04%, respectivamente, contemplados anteriormente. Esta revisión refleja principalmente el impacto de unos precios más elevados de la energía y los fertilizantes, un aumento significativo del salario mínimo a finales de 2025, persistentes desequilibrios presupuestarios, un consumo interno resiliente, riesgos asociados a un fenómeno de El Niño más intenso y una creciente incertidumbre política. En Perú, el crecimiento económico podría superar las previsiones anteriores gracias al aumento de los precios del cobre y a la fortaleza de su marco macroeconómico. Aunque los elevados precios de la energía podrían ejercer presión temporal sobre la inflación, se espera que estas tensiones se disipen gradualmente, permitiendo que la inflación se sitúe por debajo del objetivo y alcance aproximadamente el 1,8% en 2027. Asimismo, los elevados niveles de reservas internacionales y el superávit de la balanza por cuenta corriente proporcionan una protección significativa frente a posibles perturbaciones externas.
Las perspectivas para China han sido revisadas ligeramente al alza. El FMI aumentó su previsión de crecimiento del PIB para 2026 en 0,2 puntos porcentuales, hasta el 4,4%, beneficiándose todavía del dinamismo observado en 2025, de unos aranceles efectivos más bajos en Estados Unidos y de medidas de estímulo interno que compensan parcialmente el impacto derivado del conflicto en Oriente Medio. Se espera que el crecimiento económico chino continúe situándose por encima de la media mundial, respaldado por unas exportaciones resilientes. No obstante, se prevé una desaceleración hasta el 4,0% en 2027, reflejando la debilidad de la demanda interna y un entorno internacional menos favorable. La inflación también fue revisada al alza, hasta el 1,2% en 2026 y el 1,5% en 2027, reflejando la transmisión de unos precios internacionales más elevados de la energía y de otras materias primas. A pesar de este shock externo, el FMI proyecta que el superávit por cuenta corriente alcance el 3,5% del PIB en 2026 y se mantenga en niveles elevados, en torno al 3,3% del PIB en 2027, apoyado por la fortaleza de las exportaciones y por la reorientación de los flujos comerciales hacia Asia y Europa.
Por último, el marco macroeconómico de India continúa mostrando una notable fortaleza para el período 2026-2027, respaldado por una reducción de las presiones en el comercio exterior. La previsión de crecimiento del PIB para 2026 fue revisada al alza hasta el 6,5%, reflejando un mayor dinamismo económico y la reducción de los aranceles adicionales impuestos por Estados Unidos sobre determinados bienes indios, a pesar del impacto negativo derivado del conflicto en Oriente Medio. La inflación también fue revisada al alza hasta el 4,7% en 2026. Sin embargo, se espera que permanezca próxima al objetivo del banco central, beneficiándose de unos precios de los alimentos relativamente contenidos.



