Banco Finantia Spain

Pensar en el futuro, es actuar Ahora

Banco Finantia Spain S.A. ejerce su actividad diaria sobre la base de la responsabilidad sostenible, la inclusión, el respeto, la innovación, la preocupación por el medio ambiente y la ayuda mutua. Reconoce que las cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG por sus siglas en inglés) plantean retos importantes para la prosperidad a largo plazo de la economía global, el bienestar de las personas y de la sociedad, y la capacidad de regeneración del entorno natural, repercutiendo en el rendimiento a largo plazo de las empresas.

El trabajo realizado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático ha sido la base de los acuerdos internacionales, como el Acuerdo de París, para combatir los efectos del cambio climático y en el apoyo a la transición hacia una sociedad sostenible.

 

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Por ello, Banco Finantia Spain S.A. se involucra apoyando a sus clientes y a la economía en su transición hacia una economía sostenible, proporcionando productos y/o servicios financieros para actividades empresariales ambientales y socialmente responsables, combinando la rentabilidad a largo plazo con la justicia social y la protección del medio ambiente, de acuerdo con sus compromisos de sostenibilidad. 

La sostenibilidad consiste en Construir, en Pensar en el Futuro

Las cuestiones de sostenibilidad pueden tener un efecto favorable en la contribución a los resultados financieros a largo plazo de una empresa y contribuir a un mayor progreso económico, social y ambientalmente sostenible. Por lo tanto, incluir estas consideraciones en los procesos de búsqueda de inversiones, construcción y revisión de carteras y misión de los gestores de carteras puede ayudar a mejorar los rendimientos ajustados al riesgo a largo plazo mediante la toma de decisiones de inversión que tengan en cuenta la información ESG relevante desde el punto de vista financiero. También merece especial atención a las cuestiones de salud, seguridad y derechos humanos de los empleados, así como el impacto en las comunidades locales.

¿Qué es la inversión sostenible?

Según el Reglamento de Divulgación de Información sobre Finanzas Sostenibles (SFDR), se trata de una inversión en una actividad económica que contribuye a un objetivo medioambiental, en particular una inversión que coopera a combatir las desigualdades o que promueve la cohesión social, la integración social y las relaciones laborales, o una inversión en capital humano o en comunidades económica y socialmente desfavorecidas, siempre que dichas inversiones no menoscaben de forma significativa ninguno de estos objetivos y siempre que las empresas beneficiarias de la inversión empleen prácticas de buen gobierno.
La creciente demanda de productos financieros "verdes" por parte de los inversores, unida a la falta de claridad de las normas sobre lo que se considera un producto financiero sostenible (incluidas las pertinentes diferencias metodológicas en las calificaciones de las agencias de calificación especializadas en los criterios de la ISR36) ha dado lugar al crecimiento del llamado efecto greenwashing (lavado de imagen de productos financieros). En este sentido, los reguladores del mercado de valores de las distintas geografías han adoptado distintas medidas para dotar de mayor transparencia y homogeneidad a la aplicación de los criterios.

¿Qué es el Reglamento SFDR?

El SFDR fue desarrollado por la Comisión Europea con el objetivo de estandarizar las definiciones y los conceptos para que todas las empresas divulguen sus decisiones estratégicas de negocio y políticas, centrándose en productos de inversión sostenible y avanzando así en la inversión sostenible en Europa, con mayor transparencia y datos sobre los riesgos y oportunidades sostenibles. En este sentido, el Reglamento SFDR va un paso más allá y exige a las entidades que integren no sólo los riesgos financieros, sino también los riesgos no financieros y, en particular, los riesgos de sostenibilidad relevantes que puedan tener un efecto adverso importante en el rendimiento financiero de la inversión.

Sostenibilidad y Riesgos Climáticos

Entendemos que el riesgo de sostenibilidad y el riesgo climático son riesgos de inversión, y que integrar las consideraciones de sostenibilidad en nuestro proceso de asesoramiento e inversión activa, así como en las estrategias de índices que proponemos, puede ayudar a los inversores a crear carteras más resilientes y a obtener mejores resultados. De ahí la importancia de este reglamento.

Capital de riesgo. Todas las inversiones financieras conllevan un elemento de riesgo. Por lo tanto, el valor de la inversión y el rendimiento resultante variarán, no pudiendo garantizar el importe de la inversión inicial. En otras palabras, toda inversión lleva asociada una expectativa de rendimiento en función de su nivel de riesgo: cuanto mayor sea el rendimiento esperado, mayor será el nivel de riesgo asumido. La rentabilidad pasada no es un indicador fiable de los resultados actuales o futuros, y no debe ser el único factor a tener en cuenta a la hora de seleccionar un producto o una estrategia. Las variaciones de los tipos de cambio entre distintas monedas pueden hacer que el valor de las inversiones disminuya o aumente. La fluctuación puede ser especialmente pronunciada en el caso de un fondo más volátil y el valor de una inversión puede caer repentina y sustancialmente. Los niveles impositivos y la base imponible pueden cambiar de vez en cuando.

Riesgo Climático: es el posible impacto negativo que un evento climático puede causar a un bien, sociedad o ecosistema. No es necesariamente físico y causado sólo por el cambio climático, sino que puede estar asociada a otros aspectos como el transitorio. Los riesgos de transición son los que surgen en el camino hacia una economía sostenible, y pudiendo ser: normativos, legales, tecnológicos, de mercado o reputacionales.

Riesgo de transición: los que surgen en el camino hacia una economía sostenible, que pueden ser: normativos, legales, tecnológicos, de mercado o reputacionales.

Riesgo legal: corresponde a los procesos judiciales a los que las organizaciones se pueden enfrentar por una inadecuada gestión de los impactos climáticos en las comunidades donde operan.

Riesgo tecnológico: la necesidad de incorporar nuevas tecnologías a los procesos de producción también contribuye al riesgo climático, dado su potencial para afectar a la competitividad y a los costes de producción. 

Riesgo reputacional: necesidad de integrar adecuadamente los aspectos ESG en la estrategia de la Entidad, concretamente en la gestión de las carteras de clientes e inversiones.

Riesgo operacional: pérdidas en caso de asesoramiento incorrecto por parte de una Entidad, o ausencia de valoración de los riesgos de sostenibilidad que puedieran afectarle.

Su Banquero Privado estará encantado de concertar una reunión más detallada sobre la oportunidad que ofrece la inversión sostenible.

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